Se termina una de las etapas de mi vida, el liceo. Dentro de dos semanas voy a ser una egresada de bachiller y hay muchas cosas que van a cambiar. ¿Tengo miedo? Si, si lo tengo, pero no por lo mismo que todos creen.
Yo no temo al cambio de institución, a la gente nueva, a la nueva exigencia. Tengo miedo a lo que se queda atrás. Pararse a pensar y darse cuenta de que las cosas han cambiado no siempre hace bien.
Una de las cosas que me ha echo sufrir incontables veces este año fue la lesión de mi pierna. Ser una persona a la que le gusta el deporte al que se dedica, que ama bailar, patinar y hacer cosas físicas me juega bastante en contra. Querer pararte y correr, y recordar que no podes y volver a sentarte. Querer volver a patear y recordar que no podes, y bajar las piernas. Querer bailar y recordar que no podes, y apagar la música.
Era algo complicado emocionalmente ver como todos mis conocidos se divertían haciendo esas cosas que yo amo y que no podía hacer, y no lo podía controlar, porque no era mi culpa. Sentir que por muy cerca que esté la meta, cada día se hace más largo y el final está más lejos, y me aparta de esas cosas que quiero volver a hacer.
Además de eso, me siento extrañamente sola. Siento que antes tenía amigos con los que hablar todo el tiempo, con los que compartir bromas, gustos, experiencias, salidas, y ahora no están. No es que no existan o me hayan dejado, solo están menos.
Ver como personas con las que antes vivías cosas tan agradables y que te llenaban de una cálida sensación ahora lo hacen sin ti es un poco duro. Te hace sentirte una especie de molestia para las personas, o que en realidad, nunca fuiste importante para nadie, y el hecho de que te hayas marchado no implica una pérdida.
Duele.
A fin de cuentas, no hay mucho que pueda hacer al respecto.
Decidí comenzar una nueva etapa. Realizar proyectos que tengo pendientes, disfrutar cuando las personas quieran estar conmigo, aunque solo sea algunas veces, cuando la única persona que está libre en su lista de contactos soy yo, pero no me va a importar.
Van a dejar de importarme muchas cosas.
Quiero relajarme, bailar, patinar, hacer taekwondo, correr, gritar, reír, llorar. Quiero hacerlo todo cuando sienta que está bien. Que es necesario para mi bien estar.
So, that's the question.
Necesito una jodida vida y dejar de reflexionar mientras escribo en blogs.
"A veces olvido cuán peligroso es escribir.
Una carta puede llevar a la paz o a la guerra.
Una pluma puede cambiar una vida, dependiendo de que palabra se utilice.
Si se pone la coma en 'Vamos a comer, niños', para no sonar caníbales.
A veces olvido que escribir es adictivo.
Que quien comienza en una simple novela, un simple cuento, puede adaptarse a más.
Puede llevar a escribir el relato de su vida.
O escribir su vida en forma de relato.
A veces también olvido que escribo sobre mi piel.
Y que eso significa mucho más de lo que muchos imaginan.
Que mi vida puede estar definida por lo grueso de un trazo.
Por una palabra.
Por una coma.
Pero, a veces lo olvido."
-A veces olvido

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